Vivirlo todo

Ser feliz. Qué fácil es decirlo. Poner las ideas en orden, priorizar lo realmente importante, dejar atrás el pasado, centrarnos en el presente y que nada más nos importe. Solo el aquí y el ahora.

Y pensar que siempre hay algo bueno capaz de sorprendernos, escondido en cada segundo de nuestro día, agazapado, sin dar mucho ruido, esperando que seamos capaces de descubrirlo por nosotros mismos.

Hay días en los que se nos pasa. Tan distraídos en nuestro mundo y tan ensimismados en lo que pasó o en el que pasará, que esos segundos presentes se nos escapan ante nuestros ojos sin ser capaces de percibirlo.

¡Vivir viviendo!

Porque de eso se trata, vivirlo todo. Hasta aquellos momentos que nadie desearía. Porque ese es el momento presente que ni vuelve ni se repite. Abrirnos hacia aquello que la vida nos trae, porque no hay nada de lo que no podamos aprender, desaprender y crecer.

Quedarnos con el aprendizaje. No te preguntes porqué sino para qué. Vivirlo todo y ya está. No hay más misterio.